Capítulo 37: El bebé de Bastien.
Tristan soltó una pequeña risa sin humor mientras se servía agua de una botella fría en un vaso de cristal.
—No es solo eso —respondió, girándose con el vaso en mano—. También porque sé lo que Bastien siente por ti. Y créeme… el simple hecho de que yo te esté ayudando, de que tú estés bajo mi protección… eso, para alguien como él, ya es una tortura.
Margot soltó una risa amarga.
—Estás equivocado —dijo ella, negando con la cabeza—. Bastien ama a Madeleine, no a mí.
Tristan se acercó, ladea