Capítulo 36: Fuera de su alcance.
Tristan seguía leyendo el documento con el ceño fruncido, como si esperara encontrar una trampa entre las letras impresas.
Lo sostuvo frente a la luz natural que entraba por la ventana, por costumbre.
—Esto… esto lo tengo que verificar con mis contactos… —dijo ese hombre al fin, en voz baja pero decidida—. No me fío de Bastien. Capaz que esto es solo un juego más de su parte… para hacerte bajar la guardia.
Margot asintió con suavidad. Comprendía perfectamente.
—Hazlo —dijo ella, sin renco