Capítulo 12: Quiero el divorcio.
Ella no respondió. Retrocedió un paso, como un reflejo…. Pero Bastien no se detuvo, él llegó hasta ella, y la tomó de los brazos justo en ese instante.
—¡SUÉLTAME! —gritó la mujer, forcejeando—. ¡Te digo que me sueltes!
—¡Hueles distinto! —gritó él, acercándose a su cuello—. ¿Te bañaste fuera? ¿¡Verdad!?
—¡Estás enfermo! —gritó ella, empujándolo, pero él era una muralla.
Los movimientos se descontrolaron. Ella trastabilló, sus tacones resbalaron en la alfombra.
¡POOOF!~
Ella cayó de es