Capítulo 12: Gracias, Dante
La luz de la mañana se filtraba suavemente a través de las pesadas cortinas del dormitorio principal. Liliana yacía acurrucada bajo las sábanas, mirando fijamente a la pared. Apenas se había movido desde que despertó. Los sucesos del día anterior la abrumaban como una pesada manta: la confrontación con su familia, el puente, la forma en que Dante la había salvado de la desesperación. No quería enfrentarse a nada de eso. No quería enfrentarse a él.
Llamaron suavemente