Mundo ficciónIniciar sesiónPriscilla no dejaba de mirar en dirección a la sala de entrenamiento de artes marciales. Rock se había sacado la camiseta dejando a la vista su torso cincelado a la perfección, con la piel libre de marcas o tatuajes. A su lado, en las cintas de correr, Ana, Julia y Soledad, corrían a una velocidad contaste; cada una encerrada en su mágica burbuja musical que las aislaba con sus pensamientos.
Después de la cena del jueves, con sus borracheras, d







