El sonido de un disparo amenazaba ser el final de Lucas. éste, cerrando los ojos, solo se arrepentía de una cosa; no haber disfrutado de la vida. Su forma de ser le prohibió vivir realmente libre, nunca se enamoró, ni tuvo amigos. En el fondo de su corazón, lo comprendió. Quería ser una persona distinta, dejar de lado sus miedos y sus traumas. Enterrar su otro yo y ser capaz de avanzar abriendo su mundo hacía más personas, pero le sería imposible pues iba a morir… Ese era el final.
«Game over,