Tras haber recuperado la compostura y disculparse por lo acontecido a los presentes, le tocó pagar la copa de Selena. El camarero lo alcanzó cuando se disponía a irse y comenzó a reclamarle que eran unos ladrones. Éste, para evitar otra escena, se dirigió al interior del bar sacando la tarjeta que le habían entregado esa mañana.
Una vez dentro, junto a la barra y tras abonar la deuda, el camarero que había servido la bebida, y posteriormente le había detenido al querer marcharse, le entregó un