LYNETTE
La alarma de mi despertador suena, abro los ojos de golpe, con el pecho subiendo y bajando, por mis mejillas se derraman las lágrimas, la misma pesadilla en donde Brentt me quita a mis ojos, solo que esta vez, veo al padre de mis hijos como lo que es, un monstruo, una bestia hambrienta de sangre.
—Todo estará bien —me repito como todos los días al despertar.
Han pasado dos meses desde que me desterró de Italia y me arrebató a mis hijos de la peor manera, Zair y el FBI no han sabido na