BRENTT
Hace años…
Gotas de sudor recorren todo mi cuerpo, siento el imperioso deseo de terminar con esto, es placentero, al menos para mí, entro y salgo del cuerpo de Ariella, la mujer que amo, mi esposa, mi maldita esposa. Ella abre las piernas para recibir todo lo que tengo para ella, no obstante, hay algo que notó, y es que en su rostro no parece haber algún rastro de satisfacción.
—Te amo —le susurro.
Hace años que no cogíamos, no teníamos tiempo, y ahora, que prácticamente no tuvo más o