Mundo ficciónIniciar sesiónLeticia entró por la puerta del edificio. Se sentía todo en silencio y miró el reloj de su muñeca. Se imaginaba que los chicos debían estar allí, pero al parecer la misión que tenían ese día tomaría más tiempo de lo normal. Gavel le había mandado el respectivo mensaje por lo que sabía lo que estaban haciendo y sintió ganas de estar junto a ellos pateando traseros.
Entró en la acostumbrada sala donde el bullicio siempre estaba encontrándola desierta y encendió las luces. Había un reguero







