Mundo ficciónIniciar sesiónRayan se incorporó y se la llevó con él sosteniéndola de la nuca para sentarla. La ayudó a ponerse la parte de arriba del piyama y le abrochó los botones acariciando con la punta de sus dedos los montículos calientes de su pecho. Se sentían tan suaves. Sacudió la cabeza. Debía tener la conciencia fría.
Revolvió el cabello húmedo de ella con la toalla hasta que estuvo lo más seco posible, p







