Destinados, mates, parejas… como carajos le quisiera llamar la ciencia. Lo más importante de todo eso era que el destinado estaba escrito cuando una persona encontraba su otra mitad. Y ese era el miedo de toda omega o alfa cuando se juntaba con su contraparte sin ser destinados… que algún otro apareciese.
Como estaba ocurriendo ahora.
Era una posibilidad minúscula. Apenas el 1% de la población alfa-omega encontraba su pareja en esta vida, razón por la que desde hacía muchos años nadie la buscab