Meredith se levantó y de inmediato se puso frente a Charlotte y extendió su mano diciendo:
— Lamento haber sido tan grosera; ¿Me disculpas?
Charlotte casi estalla en risa al ver la cara de al mujer, pero se contuvo, estiró su mano estoicamente y respondió:
— Todo está olvidado, ¿Podremos ir a nuestras habitaciones? — dijo con voz afectada.
Está vez fue Nathan que reprimió una sonrisa y dijo:
— Vamos cariño, el Oscar nos espera— ésto último lo susurró al oído de Charlotte.
Ella, su padre y Nath