Me quedé mirando fijamente a todos los lados, ya que a mi no me pareció un simple petardo, viendo a los lejos una limusina y a Devon apoyado en un lateral del coche riendo junto a su chofer
— ¿Qué pasa mi amor?¿has visto algo raro? – me pregunto Marco
— Nada cariño, pero vaya susto que nos han dado — le dije sonriendo
Después de que el padre de mi esposo le pagará al camarero lo que consumimos, nos levantamos los cuatro para ir hacia el coche de mi esposo, nos paramos en un semaforo que habia