Me fui a mi dormitorio sin comprender qué había pasado y porque no le hice caso a mi marido cuando me dijo que nos marchamos de aquel hotel. Si Adrian me hubiera contado algo, seguramente seriamos un feliz matrimonio, aunque supiera las condiciones que él me impuso cuando nos casamos. Me pasé más de dos días sin poder ver a Adrian, pero preguntándome, ¿cómo narices caí yo en una secta? Pero lo único que tenía claro era que me iban a utilizar para mano de obra o como útero para tener bebes. Una