CAPÍTULO 127. El inicio de una batalla
Y definitivamente aquella no era una noticia agradable, no una que la señora Bravo quisiera escuchar, porque eso significaba poner en riesgo la poca estabilidad económica que ahora tenían en Estados Unidos solo para sacar de la cárcel a Rafael.
Sin embargo no podían hacer otra cosa que asentir y marcharse de allí tan rápido como pudieran.
—¿Cuánto tiempo puede pasar hasta que le den fecha para un juicio? —preguntó la mujer con impaciencia al abogado en cuanto abandonaron la estación de policía.