CAPÍTULO 100. Demasiado cansancio
CAPÍTULO 100. Demasiado cansancio
—Estamos en un cese a las hostilidades, Samuel... —intentó detenerlo Naiara sin mucho éxito—. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa... Y otra cosa es...
—¡Es otra cosa, renacuajo! ¡Es otra cosa!... —murmuró Samuel desesperado mientras su boca recorría el cuello de su esposa, dejando un camino de besos disco suave sobre sus pechos, antes de levantarla por la cintura ya salen radar las piernas alrededor de sus caderas.
Y a esas alturas era demasiado evidente que