CAPÍTULO 101. Rápido y en silencio
CAPÍTULO 101. Rápido y en silencio
Para el momento justo en que Sergio abrió la puerta de aquel camión, Samuel todavía tenía la frente pegada al volante, y trataba de encontrar el ánimo correcto para atravesar el día sin que aquello lo volviera loco.
—¿Qué pasó? —Fue la única pregunta medio asustada de su amigo—. No me digas que te pasó algo con Naiara, ¡pensé que te las cosas iban bien!
Samuel se echó atrás respirando profundo y luego lo miró con incertidumbre, porque honestamente no sabía si