A los 7 meses, Ethan ya se sentaba perfectamente, probaba la comida que Adam y yo le ofrecíamos, balbuceaba todo tipo de sonidos y comenzaba a gatear; era más activo que ya no podíamos dejarlo solo en ningún momento del día y le emocionaban todo tipo de cosas, especialmente cuando veía volver a papá.
El día que cumplió los 7 meses, organicé una pequeña fiesta para él en casa, aunque solo cumpliese un mes más. Yo quería que mi hijo tuviese una vida maravillosa y supiera que siempre fue amado. Com