Después de intentar persuadirlo con distintas excusas al final no pude lograr hacerlo cambiar de parecer, incluso se quedó a dormir en mi departamento como si sospechara de mis verdaderas intenciones.
Lo bueno es que entendió que estaba cansada y por eso no intento nada, solo dormimos abrazados al igual que lo hacíamos en los viejos tiempos.
Sentir la calidez de su abrazo mientras duermo es una de las cosas más gratificantes que he experimentado en mi vida y sé que va a ser una de las tantas co