Capítulo 36.
El tiempo parece acelerarse.
Alfa Marek se arroja contra Arkan tomándolo por el cuello.
— ¿Qué? ¿Cómo te atreves? Maldito bastardo, ¿polvo de jade?
— ¿Qué? —Cuestiona Arkan, tan sorprendido como los otros dos.
El polvo de jade es un veneno que se encuentra en las profundidades de distintas cuevas y con unos cuantos gramos puede mantener bloqueados los nervios de cada especie que se nombrara.
Es una joya invaluable y poseerlo le daba el poder de controlar a la criatura que el dueño quisiera.
— ¿