Capítulo 35.
Benya, entra con paso sigiloso en la habitación completamente oscura de la Luna.
Sin embargo, con su ágil visión nocturna y su olfato desarrollado, sabe perfectamente dónde se encuentra ella.
Cuántos pasos debe dar y el instante exacto en el que debe detenerse antes de tener que tocarla y contagiarse con su olor.
— Eres una maldita plaga—susurra ella con la rabia destilando en su voz. — Sabes perfectamente que no debes estar aquí, porque me lo robaste.
Ella se acerca un poco mas, inspirando el