Capítulo 33.

Lana contiene el aliento.

El olor de ese guerrero era distinto, exquisito, pero, sobre todo, implacable.

Provocando que ella se muerda el labio inferior.

En ese momento, ella misma cae carraspea para tratar de concentrarse en lo que realmente quería hacer.

— Eres el único en el que puedo confiar. En este momento, tú y sólo tú serás mi cómplice.

— ¿Cómplice?

La palabra detona una reacción automática en el…

Primero su Luna y ahora esta pequeña…

“¿Se estaban pasando la voz entre ellas?” Piensa él.
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