Capítulo 32.
Alfa Marek abre la puerta con delicadeza, esa misma que le da la entrada a la habitación de su Luna.
El sonido de las aves cantando en el exterior era solamente un aviso de una tranquilidad que parecía estarlo consumiendo por dentro.
La quería fuerte, vibrante y confiada.
Marek cierra la puerta detrás de él para comenzar a caminar en dirección de la cama.
— Te miras hermosa— Susurra el— Parece que estuvieras descansando, cariño.
Esa palabra “Cariño se había sentido tan correcta, tan natural.
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