Capítulo 31.
Arkan se sorprende.
En su pequeña cabaña, en medio del bosque, alguien estaba tocando la puerta.
— ¡¿Quién?! ¡¿Quién es?!— Cuestiona él en medio de un grito.
No esperaba a nadie, y sus pasos firmes y amplios solamente lo acercan hacia la puerta para, en cuanto a la abre, encontrarse con Torín Lunae.
El pelirrojo sonríe sin poder creerlo.
— Se terminaron tus dos días. Dime— dice Torín, entrando sin invitación a la pequeña cabaña, mirando con desdén las pequeñas dimensiones de esa construcción.—