Capítulo 138.
El tiempo parece detenerse…
Sus pulmones se contraen, buscando oxigeno…
Hasta que un instante después, sus pulmones se abren y comienza a respirar en medio de jadeos.
Escupe la sangre de forma inevitable, torciéndose del dolor que lo invade.
— Esto no puede pasar más…— en medio de jadeos, tratando de mantenerse en una sola pieza.
Sin embargo, a un costado se encuentra su reflejo…
Un hombre doblado, por las circunstancias, por una enfermedad maldita.
— No, por supuesto que no— dice él aun con la