Capítulo 124.
Marek se talla de nuevo el rostro, sin dejar de caminar de un lado a otro, en una pequeña sala de reuniones.
“Esto tiene que ser una pesadilla”
— ¿Y bien? Habla— declara el alfa.
Bela estaba sentada, resguardada, en una pequeña esquina, en un sillón solitario.
Se abrazaba sus propias piernas y su rostro todo el tiempo se dirigía hacia el suelo, de manera sutil, rota, sumisa.
Traga saliva y comienza a hablar.
— Te diré la verdad, cuando mi padre me dijo que tenía que comprometerme con un alfa ta