—Vale, Laura, escucha. —Las palabras le salieron controladas, y estuvo agradecido por ello. Quería tranquilizarla, sin importar lo que estuviera pasando en su propio interior. Ella necesitaba su fuerza—. Puedo estar contigo pronto. Miraré vuelos o iré en coche. De un modo u otro, estaré a tu lado tan pronto como pueda.
Laura soltó otro respiro entrecortado. —Gracias, Alex.
—Te veo pronto. —Alexander cortó la llamada e inhaló algo del aire que tanto necesitaba, sintiendo cómo los brazos de Isabe