El aire entre ellos se volvió peligrosamente estático. Había llegado el momento de hacer la pregunta que llevaba semanas rondándole la cabeza. La única razón por la que no le había rodeado el cuello con las manos para atraer sus labios hacia los suyos en un beso ardiente e impactante. La pregunta se le escapó de los labios, de forma espontánea y afilada.
—¿Por eso estabas con esa mujer en Dante’s? —preguntó, con las palabras saliendo desbocadas antes de que pudiera detenerlas. Era un tema perso