Isabella soltó una risita contenida y ligeramente nerviosa, pero la atmósfera juguetona se había evaporado por completo, y ahora había una intensidad densa y sofocante en el aire mientras le sostenía la mirada. —¿En serio? ¿Lo harías?
Él asintió lentamente, fijando sus ojos en los de ella con absoluta sinceridad. —Sí. Quiero decir, es la noche en la que pude conocerte, Izzy. A pesar de las circunstancias, no creo que quiera encontrarme en una realidad en la que no te tenga en ella. —Se detuvo,