PUNTO DE VISTA DE BRENDA
Dios, Arman… —jadeé, mitad en shock, mitad en un éxtasis tan intenso que me robaba el aliento.
—Así, eso es —gruñó él con voz ronca, empujando más profundo, llenándome hasta que quedé completamente abierta y estirada alrededor de su grosor—. Tómalo. Cada centímetro. Fuiste hecha para esto.
Las primeras embestidas fueron lentas y deliberadas, obligando a mi cuerpo a adaptarse a su tamaño. Sujetaba mis caderas con fuerza para mantenerme quieta, moliendo profundo dentro de