PERSPECTIVA EN TERCERA PERSONA
Las esposas de cuero no eran solo una restricción física; eran una llave psicológica. Sam sentía su presencia con cada minuto de cambio, un recordatorio constante y opresivo del papel que habían elegido interpretar. El miedo inicial había disminuido, reemplazado por una excitación profunda y vibrante que resonaba en lo más hondo de su ser. La fría habitación, la única luz, la imponente figura del Guardián: todo se fusionaba en una realidad a la vez aterradora y lib