PERSPECTIVA EN TERCERA PERSONA
La única luz en la habitación provenía de una bombilla desnuda que colgaba de un cable, proyectando largas sombras danzantes que se retorcían sobre las húmedas paredes de piedra. El aire era frío, con un leve aroma metálico a óxido y lluvia vieja. Era un espacio forjado por el miedo y el silencio, un lugar donde los susurros morían.
Liam estaba justo fuera del círculo de luz, sus botas silenciosas sobre el suelo tosco. Vestía el austero uniforme gris de un Guardiá