Narrado en tercera persona
El viento traía consigo el aroma a pino y lluvia a través de las colinas, susurrando contra las paredes del retiro artístico. Era un lugar tranquilo, lejos del caos de la ciudad, donde los huéspedes venían a desconectarse del mundo y reencontrarse consigo mismos. Para Maya, se suponía que sería un nuevo comienzo.
Habían pasado años desde aquella noche, aquella que nunca se atrevió a nombrar. La vida había seguido su curso, o al menos lo aparentaba. Había terminado la