PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
Lucian las colocó una al lado de la otra, boca arriba, sus pechos elevándose con respiraciones irregulares, agitadas, sus pezones ya endurecidos por las atenciones anteriores de él. Sus muslos temblaban sin control mientras él empujaba sus piernas para abrirlas, separándolas con una firmeza deliberada, como si fueran páginas de un libro que tenía toda la intención de leer de principio a fin, sin saltarse una sola línea.
La visión lo hizo sonreír.
Dos amigas, en