PUNTO DE VISTA EN TERCERA PERSONA
Lena Carter siempre había sido aventurera a su manera. Con veinte años y siendo estudiante universitaria, poseía una mezcla magnética de inocencia y atrevimiento que la hacía imposible de ignorar. Había algo en ella, en su forma de moverse, de mirar, que insinuaba más de lo que mostraba. Y en lo más profundo, donde nadie podía ver sin permiso, habitaba una curiosidad constante por su propio cuerpo, por los límites del placer, por todo aquello que aún no había e