UNA SOLA NOCHE. CAPÍTULO 21. La prisión del desierto
Nunca, ni en sus mejores sueños ni en sus peores pesadillas, Karim había esperado que su corazón se detuviera de aquella manera al ver su departamento medio destrozado. Eso solo podía significar que Rose había peleado, que había peleado duro pero que no había sido suficiente y se la habían llevado. El dispositivo GPS sobre su chimenea, con aquel punto parpadeante que se movía a toda velocidad solo era una demostración de poder, de que se la estaban llevando a Arabia y que si la quería de regres