MUÑEQUITA. CAPÍTULO 25. Nada más
Mitch se movió deprisa, más rápido de lo que Grace podía pensar. Su mano se estampó contra el botón de detener el ascensor y este se paró de inmediato con un ruido seco.
Grace sintió como si el tiempo se hubiera detenido, como si la realidad se hubiera detenido y lo único que viera fuera ese intento desesperado de Mitch por impedir que se marchara. Sus ojos ardían con un deseo que ella nunca había visto antes, y el agarre de sus manos sobre sus caderas era tan intenso que no sabía cómo no se de