CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 25. Los dos sabemos que no serías capaz
Jana se detuvo limpiándose las lágrimas y esperó con resignación los dos minutos que los perros tardaron en llegar a ella y acorralarla. Le ladraron y le gruñeron pero ninguno tenía orden de morder.
Los gritos de los hombres tampoco se hicieron esperar y apenas unos segundos después, las cuatrimotos llegaron y la gente se bajó de los autos.
Gemma fue la primera en llegar a ella y también la primera en golpearla.
—¡Estúpida maldit@ muerta de hambre! —le gritó desquiciada mientras la abofeteaba u