CUANDO ME VAYA. CAPÍTULO 26. Una mujer subestimada
“¡Tres días sin comer!”
Fue el último de los gritos que escuchó de parte de Kris mientras se alejaba lentamente de aquel despacho y sin mirar atrás. No le importaba no comer en una semana, tal como le había dicho: tendría que darle de comer de nuevo porque muerta no le servía para nada.
Así que simplemente se tumbó en su cama fría y sucia y se acurrucó allí mientras escuchaba los gritos y revuelos por toda la casa. Porque realmente nadie, ni en sus peores pesadillas, había imaginado que ella p