CAPÍTULO 78. Resolución
Alan había hecho un juramento, el mismo que hacían todos los médicos de usar sus conocimientos únicamente en función del bien y para salvar vidas. No era labor suya juzgar quién merecía vivir o no, mucho menos usar lo que sabía para matar a alguien, sin embargo ¿qué se debía hacer cuando el hecho de permitirle vivir a un hombre ponía en peligro a las personas que amaba?
Si hubiera sido cualquier otro hombre lo habría denunciado a la policía, pero ni Sandor ni Brima Dragonov eran hombres comunes