CAPÍTULO 55. Un momento para los dos
Mar alargó la mano y abrió la puerta de la casa, mientras Alan se ponía un dedo sobre los labios para indicarle que hiciera silencio.
—¡Shshshshshsh! Mitch y su tío Kainn están en el cuarto de juegos, y no queremos que se enteren de que mami y papi están en casa... al menos no todavía —le dijo y Mar ahogó la carcajada.
—¿Sigues con eso de ser un semental?
—Tú déjame mantener la ilusión. Vamos —susurró Alan—. Me muero por darme un baño en casa, ya traigo el olor a hospital hasta en los huesos.
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