Mar estaba en su escritorio, mirando la pantalla con expresión abstraída, cuando la asistente del subdirector entró apurada.
—¡Mar! ¡Mar! —la llamó la mujer mientras se acercaba.
Ella levantó la cabeza y la miró con preocupación.
—¿Qué pasa, Olivia? —preguntó.
—El subdirector quiere verte ahora