Un fuerte destello golpeó la mente de Edward Sus ojos. Había estado pensando en aquellos ojos justo antes... pero eso era todo lo que podía recordar.
Edward la miro y con ternura exclamó –Recuerdo tus ojos « Tus Ojos» siempre me han gustado, son muy expresivos.
–Sí. Eres mi esposa –dijo, más que nada para probar las palabras. Sabía que eran cierta.
–Bien. Estas empezando a asustarme –murmuró Rosi con voz temblorosa.
–Estoy aquí destrozado, ¿y solo acabas de empezar a asustarte?
–No, pero