Mundo ficciónIniciar sesiónUna de las cosas que le encantaba a Hunt de Abby, eran sus faldas de media pierna o hasta su rodilla. La que llevaba ahora, tenía una hendidura hasta su muslo y eso solo alimentó su deseo por pasar sus dedos y subirla.
Sin preguntarle tomó a la chica en sus brazos y la subió al escritorio. La puerta estaba cerrada y los vidrios estaban opacos, pero sabía que la puerta no tenía seguro y eso aumentó más su adrenalina.







