Mundo de ficçãoIniciar sessãoPor un momento su actitud la amedrentó, en el instante en que bajó la mirada a sus manos, vio que estas se movían abiertas como si no tuviera buenas intenciones.
—¿Podemos hablar? —el hombre preguntó bajo inspeccionando hacia dentro de la casa.
—Mamá no quiere que vengas a esta casa, Marshal. Y yo no quiero volver a verte tampoco. El abogado…
La palma del hombre se alzó en señal







