Esas palabras resonaron en mí como un eco vacío.
¿Próxima vida? Ni siquiera quiero volver a verte.
Esperanza, incapaz de contenerse, escupió en el suelo con desprecio.
—¡Qué hipócrita!
Incluso Serafina, siempre tímida, habló con claridad:
—Ovidio, dudo que Constanza quiera volver a encontrarse contigo. En esta vida, la mataste. Nunca la tomaste en serio. Y si no hubiera sido Clara, hubiera sido otra. Todo esto es solo una excusa.
Las palabras de Serafina parecieron atravesarlo. Ovidio, de repent