Después de escuchar a Bella, Irene sintió que sus palabras eran muy útiles.
Bella siempre había vivido con una despreocupación admirable; para ser honesta, a veces podía ser bastante insensible. Pero, como ella misma decía, eso era lo bueno: era imperturbable, nada podía hacerle daño.
Debido a la llamada de Irene, Bella, inquieta, dejó a Joaquín y vino a buscarla, acompañándola a cenar.
Estrella acababa de regresar al país y tenía muchas cosas que gestionar, así que solo estaban ellas dos.
Duran