Esa noche, el sueño no fue satisfactorio. Desde que Irene se alejó de él, Diego no había podido disfrutar de una buena noche de descanso. Cuántas noches en vela había pasado, con los ojos abiertos, torturándose al recordar sus propios errores del pasado.
En esos días, se sentía poseído por una locura irracional, lleno de celos hacia Julio, quien podía estar cerca de Irene.
Aunque tenía la opción de llevar a Lola a otro hospital, deliberadamente la llevó frente a Irene para enojarla. Era como un