El dulce recuerdo de lo que habían compartido estaba grabado en lo más profundo de sus seres; un simple beso resultaba tan perfecto. En ese instante, sus almas parecían fusionarse. Esa sensación de placer indescriptible y deleite profundo comenzó a expandirse por todo su cuerpo.
Solo un beso... eso era todo.
Diego no se atrevía a imaginar lo que sentiría si realmente llegara a tener un contacto más íntimo con Irene.
Poco a poco, ambos fueron terminando ese beso, pero no se alejaron el uno del ot